Historias personales


Liberado de los problemas de sueño después de aplicar el aceite de la unción
Había vivido en el extranjero durante dos décadas. Hace unos tres años regresé a Singapur y, desde entonces, empecé a tener dificultades para dormir. También sufría dolores de cabeza y episodios de mareo que empeoraban por las mañanas.


Viviendo la vida al máximo con Cristo
Recibí al Señor Jesús cuando tenía 11 años. A los 13, fui bautizada en agua y recibí el bautismo del Espíritu Santo. Estaba tan apasionada por el Señor que mis padres comenzaron a preocuparse de que mis estudios se vieran afectados. Para resumir la historia, dejaron de permitirme asistir a la iglesia hacia el final de mi primer año de secundaria.


Protegido de un accidente en la carretera
Una mañana, mi hijo iba conduciendo por el carril rápido de una autopista de cuatro carriles. Detrás de él venía un conductor que no dejaba de hacerle luces para que se apartara.


Libre del miedo, la condenación, el tormento y la esclavitud
Antes me esforzaba por ser perfecto delante de Dios. Como resultado, vivía mi vida cristiana llena de miedo, culpa, vergüenza y condenación. Siempre sentía que nunca estaba a la altura ni hacía lo suficiente para Dios.


Ya no somos esclavos del miedo
Pastor Prince, hace algunos años Dios lo puso en mi camino durante uno de los años más oscuros de mi vida. Soy cristiana desde 1983. Los mensajes que escuchaba eran una mezcla de gracia y ley que me causaba mucha confusión. Dudaba del amor incondicional de Cristo por mí y siempre me preguntaba si Él me salvaría de todo el dolor y el sufrimiento de este mundo. Aunque daba prioridad a leer la Biblia y a orar, la confusión que tenía acerca de la persona de Cristo frenaba mi crecimiento espiritual.


No más miedo de perder la salvación
Tengo veintiséis años. Desde muy pequeño, el Señor comenzó a despertar en mí el deseo de conocerlo y tener una relación con Él. Sin embargo, me resistía porque provenía de un entorno legalista y tenía miedo de perder mi salvación.


Matrimonio restaurado al escuchar sermones
Mi esposo y yo teníamos dificultades para decidir si queríamos tener hijos o no. Como crecí siendo hija única, la idea de tener hijos nunca me llamó mucho la atención. Pero algo cambió cuando cumplí treinta años y, después de varios meses de hablarlo, mi esposo y yo decidimos dejar esa decisión en las manos de Dios.


No más pensamientos suicidas después de descubrir el amor de Dios
En el punto más alto de mi carrera profesional, estaba atravesando el momento más oscuro de mi vida. Según el mundo, me estaba yendo bien. Era conocido por cumplir con mi trabajo y la gente confiaba en mí. Pero era profundamente infeliz. Estaba luchando por mi vida.


Vida transformada gloriosamente por el evangelio de la gracia
Le doy gracias a mi Papá Dios por el ministerio del Pastor Joseph Prince, Grace Revolution Church Online (GRCO) y los GRCO Digital Care Groups (DCG). La vida de mi esposo y la mía han sido transformadas radicalmente por el evangelio de la gracia.


Bendecido con un buen trabajo, compartiendo activamente el evangelio
Me convertí en cristiano cuando estaba estudiando en la universidad. Un año después de graduarme, me casé con mi esposa, quien asistía a la misma iglesia que yo. Dios nos bendijo con 2 hijos varones en nuestros primeros 3 años de matrimonio. Pero la vida no fue fácil durante esos años. El diablo seguía impidiéndonos ver la verdad, el amor y la gracia de Jesucristo. Mi familia luchaba espiritual y económicamente.


La Santa Cena le devolvió la vida a mi padre
En octubre de 2013, mi padre fue sometido a cuatro cirugías importantes en un período de seis semanas: una en la columna, otra por un coágulo en el corazón, otra por cáncer de vejiga y otra por un problema de próstata. Para una persona de ochenta y cinco años, solo la gracia de Dios pudo sostenerlo para sobrevivir a tantas cirugías seguidas.


Crecimiento en esperanza, confianza y protección tras un accidente de auto
Durante casi 30 años fui prisionera de la ley del antiguo pacto y estuve bajo enseñanzas muy severas desde el púlpito. Hace unos 10 años tomé la decisión de dejar de asistir a la iglesia. Después de eso me sentí completamente perdida y estuve al borde de la desesperación por la culpa que cargaba en mi mente.