Capítulo 1: ¡Ver a Jesús trae verdadera transformación!
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Capítulo 1A:

¡Ver a Jesús produce una verdadera transformación!

¿Cuál es el propósito de leer la Biblia?

Amigo mío, ¿qué es la Biblia para ti?

Es posible que algunos de ustedes hayan crecido en un hogar cristiano y estén familiarizados con la Biblia y sus historias desde la infancia. O tal vez recibiste al Señor recientemente y alguien puso una Biblia en tus manos para ayudarte a “saber más acerca de Dios”. Incluso puede que hayas asistido a un instituto bíblico y seas un experto en ebreo y griego clásicos. O quizás ves la Biblia principalmente como una fuente de sabiduría y principios de donde aprender.

Sea cual sea tu trasfondo en la comprensión de la Biblia, quiero compartir algo que transformará la manera en que la lees.

Y es esto: cómo ver a Jesús en cada página.

¿Qué es la Biblia y de quién trata?

La Biblia no es solo un registro histórico, una lista de ”lo que se debe y no se debe hacer”,o una colección de sabiduría antigua. No es un manual de autoayuda ni una guía de obligaciones religiosas.

Para mí, la Biblia es mucho más. Es el manual del Creador, el libro más vendido de todos los tiempos. Es la santa Palabra de Dios inspirada por el Espíritu, y un hermoso tapiz tejido para revelar la persona y la obra de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.

Nunca olvidaré el día en que le pregunté a mi hija Jessica, que entonces tenía cuatro años, de qué pensaba ella que trataba la Biblia. Su respuesta fue simple pero profunda. Con inocencia infantil, dijo: “Papá, es un libro sobre Jesús, con un hilo rojo dentro”.

Al principio sonreí al escuchar lo del hilo rojo, que en realidad es el separador que la mayoría de nosotros usamos en nuestras Biblias. Pero al reflexionar en sus palabras, me di cuenta de que había tanta profundidad y verdad en lo que dijo. Verás, la Biblia trata en efecto completamente de Jesús, y ese hilo rojo o escarlata representa Su preciosa sangre derramada por nosotros en la cruz. Su sangre nos limpia del pecado y, por medio de ella, tenemos vida eterna.

Lo maravilloso es que, así como ese hilo puede colocarse en cualquier página de la Biblia, la gloriosa historia de redención está oculta en toda la Escritura, esperando a que la descubramos.

Desde las primeras páginas de Génesis hasta los capítulos finales de Apocalipsis, Jesús es la figura y el tema central. Por eso hizo lo que hizo con los discípulos en el camino a Emaús. Lucas 24:27 dice: “Y comenzando desde Moisés y todos los profetas, les explicaba en todas las Escrituras lo que de Él decían.”

¡Cuando nos acercamos a la Biblia con un corazón dispuesto a ver más de nuestro Señor Jesús, de repente, las piezas encajan, y toda la Biblia se une como una historia coherente sobre nuestro Señor Jesús! El sistema de sacrificios en Levítico señala a Jesús, el sacrificio definitivo. Los salmos están llenos de profecías y sombras de la venida del Mesías. Los evangelios nos dan un asiento de primera fila para la vida, muerte y resurrección de nuestro Salvador. Y las epístolas revelan el profundo impacto de la obra consumada de Jesús en nuestras vidas.

La ÚNICA razón para Leer la Biblia

Si hay una razón para leer y estudiar la Biblia, que sea esta: ver a nuestro Señor Jesús en toda la hermosura de Su persona y la perfección de Su obra consumada por nosotros en la cruz. ¡Creo tanto en esto que hicimos de esta revelación de “ver a Jesús” una parte de la visión de nuestra iglesia!

Si hay una razón para leer y estudiar la Biblia, que sea esta: ver a nuestro Señor Jesús en toda la hermosura de Su persona y la perfección de Su obra consumada por nosotros en la cruz.

Amigo, quiero que sepas que ¡ver a Jesús en la Palabra también abarca nuestro entendimiento y nuestra apropiación de todo lo que Él ha hecho por nosotros a través de Su obra consumada en el Calvario! ¡La Biblia contiene nuestra herencia, comprada con la sangre de nuestro Señor Jesús! Como un título de propiedad, demuestra que tenemos el derecho legal a cada bendición y promesa que nuestro Señor murió para darnos. Amigo, ¡tener este título en nuestras manos es una cosa, pero cuánto de nuestra herencia realmente poseemos depende de qué tan familiarizados estemos con la Palabra de Dios! Por eso, nos es vital profundizar en sus páginas, y estudiar las Escrituras para ver a Jesús y echar mano de todo lo que Él compró para nosotros a través de la cruz.

Hay un paralelo interesante entre la tierra prometida y la Biblia que nos muestra el corazón de Dios en cuanto a nuestra herencia. Así como la buena tierra que fluía leche y miel la cual Dios quería que Su pueblo poseyera cuando los sacó de Egipto, la Biblia detalla nuestra herencia, ¡y el deseo del Señor es que la poseamos!

Deuteronomio 8:7 describe la tierra a la que Dios llevaba a Su pueblo como “una buena tierra, tierra de arroyos de agua, de fuentes y manantiales que brotan en los valles y en los montes”. De la misma manera, ¡la Biblia es un libro muy bueno! Sus páginas fluyen con palabras llenas de vida para responder a cada necesidad y situación que se te presente. Es el libro al que puedes recurrir en tus momentos de valle. ¡Es el libro y la colina sobre la cual puedes construir tu vida con confianza!

Respuesta a cada una de tus necesidades y desafíos

Ahora puede que todavía estés pensando: “Eso es genial, pero Pastor Prince, ¿cómo me ayuda ver a Jesús con mis luchas en el trabajo, mis conflictos de relación y mis problemas de salud?”

Amigo, ver a Jesús es la respuesta a cada desafío que enfrentas. Cuanto más Le contemplas en la Palabra, más eres transformado a Su imagen y más te parecerás a Él (2 Corintios 3:18). Así como Le ves caminando sobre las olas del mar de Galilea por encima de la tormenta, ¡tú también te levantarás victorioso sobre cada tormenta de tu vida!

Cuando fijas tus ojos en Jesús, encuentras fuerza para tus debilidades, sabiduría para tus decisiones y paz para tus ansiedades. Comienzas a verte a ti mismo y a los demás a través de Sus ojos de amor y compasión. Encuentras libertad del pecado y de la condenación mientras descansas en Su obra consumada en la cruz.

Así que, al comenzar este camino y sumergirte en las Escrituras por ti mismo, no las leas solo de forma académica o religiosa. Léelas para conocer a Jesús más íntimamente. Pídele al Espíritu Santo que abra tus ojos para verle. Pídele que te revele la perfección de Su obra consumada. Y al hacerlo, sientes tu corazón arder por dentro, tal como los discípulos en el camino a Emaús (Lucas 24:32). La Biblia cobra vida de una manera nueva, no solo como un manual de vida, sino como una carta de amor de Dios que revela a su Hijo. Y mientras contemplas a Jesús en las páginas de la Escritura, eres transformado de gloria en gloria a su imagen.

Esa, amigo, es la belleza, la maravilla y el poder de contemplar a Jesús en la Biblia.

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